TODO POR TERRY GRANCHESTER
Pequeño escrito en honor del más maravilloso ser al que muchas amamos con locura y gran pasión.
INTENTANDO VIVIR
Amyrai Graham
Alguna vez se han preguntado ¿Qué es la felicidad? o peor aún ¿Existe la felicidad?.....
Porque yo lo he hecho desde casi que tengo uso de razón, desde muy pequeño a decir verdad.
Debo confesar que hasta llegué a sentir envidia de mis compañeros de colegio, siempre los escuchaba hablar que pronto sería el tercer domingo de mes para ver a sus familias y escondido los observaba irse muy sonrientes con sus padres, besos, abrazos y hasta regalos. En cambio yo, nunca tuve nada de eso, yo lo único que recibía eran frases hirientes y mucha...demasiada indiferencia de un padre que nunca me defendió, incluso llegué a pensar que tal vez tampoco era mi padre así como la cara de cerdo de su esposa no era mi madre.
Y así vagando solo, llegué a la adolescencia, en la que un día me armé de valor y decidí buscar a mi madre, esa que me negaron pero que yo sabía existía y que por obra de la casualidad también sabía donde vivía, porque un día de esos en los que me dejaban solo en el castillo, entre al despacho del duque y urgando encontré un fajo de cartas aparentemente muy bien escondidas y cuando las leí lloré...lloré de tristeza, de miedo, de impotencia, pero también de felicidad porque ella me escribía, pero mi padre nunca me lo dijo y así con toda la incertidumbre y el miedo me lancé a buscarla, era un viaje muy largo, ella estaba en América, mejor dicho en Nueva York pero no me importo, yo sabía dónde encontrarla, así que pense que no iba tan a la deriva.
Cruce el océano Atlántico lleno de ilusiones, solo para verla, conocerla en realidad, mis recuerdos eran demasiado borrosos, lejanos, pero eso no importaba aunque también sabía que ella era muy famosa en todo el mundo tampoco me importó, yo solo quería intentar vivir con ella, verme reflejado en sus ojos y que me abrazara y tal vez empezar a sentir esa felicidad que yo tanto envidié de mis compañeros.
Si...pensé en llegar a su casa y que al verme se pondría muy feliz, me abrazaría, me besaría y me pediría que me quedara a vivir con ella y en ese momento yo... Terry sería el ser más feliz del mundo, no que digo del mundo...del universo entero.
Pero heme aquí, llegué a esta gran ciudad con tantas esperanzas...sueños...ilusiones, una madre para mi, mi madre que me ama y querrá conocerme y amarme como solo ellas saben hacerlo, yo solo quería fundirme en sus brazos y que no me soltara nunca.
Que iluso fui y volví a darme cuenta que eso a los que llaman felicidad me estaba negado, supongo que algo he debido haber hecho mal para que la vida me tratara de esta manera.
Porque si..me abrazó, me besó y sentí el calor de sus brazos, su amor y algo cálido se instaló en mi pecho, pero solo fue por un breve momento, muy breve si me lo preguntan, porque en seguida empezó a cuestionarme, que si el duque sabía donde estaba, si me dio permiso y no sé cuantas cosas mas, al principio entendí su preocupación pero cuando le dije como había salido de Londres y que lo único que quería y me importaba era quedarme a vivir con ella, me rechazó, se puso pálida y se alejó de mi, en el acto sentí una frialdad que me caló hasta los huesos y entonces mi corazón se rompió en mil pedazos y cuando creí que nada podía ser peor ella dijo...Terry nadie puede saber que eres mi hijo, tu eres un Granchester, no piuedes quedarte aquí, conmigo, que debía volver a cumplir mi destino como hijo de un duque, sentí tanto coraje y dolor que me partía el alma y también sentí como se instaló en mi corazón una coraza que jamás iba a permitir que nadie nunca mas me volviera a lastimar de ninguna forma posible
Y así derrotado, rechazado y con aquel dolor instalado en mi corazón salí de aquella mansión dándome cuenta que una vez más la felicidad me era negada. Esa felicidad que siempre fue tan efímera para mi y que aún no logro entender el porque.
Ahora voy de regreso en este inmenso barco, me siento tan triste, tan vacío, derrotado y aún no puedo creer que mi propia madre me haya rechazado, creanme cuando les digo que no hay dolor más grande que este, siento como lacera mi corazón, necesito aire o algo que entumezca por un momento tanto sufrimiento, así que decido salir, lejos de todo y todos. Camino cabizbajo, sin rumbo, en estos fríos y solitarios pasillos de la cubierta de este inmenso barco, me recargo en el barandal y solo oscuridad alcanzo a ver, misma que llevo dentro de mi y sin que pudiera controlarlo, unas traicioneras lágrimas empezaron a escurrir por mis mejillas...No sé cuanto tiempo estuve así, perdido en mis mas oscuros pensamientos, lo cierto es que no deseaba salir de ellos, ahí me sentía seguro o al menos eso creí.
De repente percibí un movimiento y una hermosa chica apareció ante mis ojos, me observaba y se disculpó por la interrupción, al principio ni siquiera pensé en hablarle, no quería que me viera tan vulnerable, tan roto y menos porque era una completa extraña, pero habló y al escuchar esa hermosa vocecita salir de esa boquita que ya me tenía cautivado, algo brincó en mi interior y volví a sentir esa calidez que ya había perdido y entonces lo supe, fue en una fracción de segundo, que lo supe y no me pregunten como o porque, pero justo cuando estaba por darse la media vuelta y retirarse por donde había llegado, descubrí que no quería dejarla ir, que tenía que conocerla, saber quien era, con quien viajaba, a donde iba y no encontré mejor manera de hacerla quedarse que incordiarla y así lo hice, la incordié como solo yo sabía hacerlo y lo mejor de todo fue que no lo permitió, se defendió como pocas y fue lo más increíble que me había pasado hasta ese momento en mi vida, ella con su sola presencia, con su frescura, su inocencia y sobretodo con esas hermosas pecas danzando traviesamente en esa naricilla suya, iluminó mi oscuridad, se instaló en mi corazón para nunca más salir de el. Ella. Candice White Andley llegó para quedarse por siempre en mi corazón.
Y así fue toda mi vida, mi corazón estuvo habitado solo por ella y por ella APRENDÍ A VIVIR.